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Mi historia con Mas Tarrés

Turismo rural en el Empordà y la Costa Brava: un refugio creado con amor y dedicación

Cuando conocí a mi marido en 2007, nuestra vida comenzó una aventura que marcaría nuestro camino. Poco después decidimos instalar nuestra vida en una propiedad de su abuela en Madremanya, un lugar aislado, rodeado de olivos, bosques y naturaleza en estado puro. Allí, en medio del silencio del campo, me sentí en mi esencia: conectada con la tierra, con la vida sencilla y con la calma que solo la vida rural puede ofrecer.

 

La finca contaba con dos propiedades: la nuestra y, junto a ella, una gran masía también de la abuela de David, dividida en cuatro casitas donde vivían distintas familias. La casa era humilde, sin reformas, desgastada por los años, pero llena de historia y posibilidades. Yo trabajaba en la limpieza de hogares ajenos, mientras él se dedicaba a su oficio de herrero, y juntos cuidábamos de mi hijo pequeño.

 

Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de reformar la casa para alquiler vacacional. Quería aprovechar el potencial de la propiedad, combinar nuestro esfuerzo con mi pasión por la naturaleza y crear algo propio que pudiera dar vida a la masía. Le propuse a mi marido llevar la idea adelante, y juntos comenzamos esta aventura que cambiaría nuestra vida.

 

Los primeros pasos de un sueño

 

En 2013 dimos el primer paso: abrimos nuestro primer apartamento, La Olivera, para 2 huéspedes. Cada ladrillo y cada detalle llevaba consigo horas de esfuerzo y dedicación. Al año siguiente, en 2014, reformamos y abrimos el apartamento La Acàcia, con capacidad para 4 huéspedes. Fue un trabajo intenso: combinábamos nuestro trabajo fuera de casa, el cuidado de mi hijo, y todas las horas libres y fines de semana dedicados a transformar la masía.

 

En 2015 nació nuestra hija, un momento de alegría que coincidió con la construcción de la piscina, un oasis de paz y tranquilidad que se convirtió en el corazón de los momentos felices de nuestros huéspedes. Cada proyecto que emprendíamos era un reto, pero también un aprendizaje y un motivo para seguir adelante.

 

En 2016 abrimos el apartamento El Pi, con capacidad para 4 huéspedes. Cada reforma era un paso más en nuestra historia, un esfuerzo conjunto que transformaba espacios olvidados en lugares llenos de vida y acogida. Durante esos años, nuestros hijos crecieron rodeados de naturaleza y con los “amigos” que llegaban cada semana con los huéspedes, creando recuerdos compartidos que forman parte de la esencia de Mas Tarrés.

 

En 2023 completamos nuestro proyecto con el apartamento L’Alzina, para 2 huéspedes, reflejando nuestra experiencia acumulada y la pasión que hemos puesto en cada rincón de esta finca.

 

Mas Tarrés hoy

 

Hoy, Mas Tarrés no es solo una casa rural: es el reflejo de nuestra vida, de nuestras decisiones valientes y de todo lo que hemos puesto de nosotros mismos para que la naturaleza, la historia y la calidez de la masía se fusionen en un refugio auténtico.

 

Es un espacio pensado para que quienes lo visitan puedan sentir paz, tranquilidad y conexión con la naturaleza, disfrutar de escapadas rurales en Girona, el Empordà y la Costa Brava, y conocer la esencia de un lugar construido con esfuerzo, cariño y paciencia.

 

Cada apartamento cuenta una historia: la nuestra y la de quienes lo habitan por unos días. Mas Tarrés es un legado de vida rural, un espacio donde la historia, la familia y la naturaleza se entrelazan para ofrecer experiencias únicas, íntimas y memorables.

 

Mas Tarrés es nuestra vida hecha casa: un refugio que crece con la naturaleza y con cada persona que decide compartir su tiempo y su historia con nosotros.