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La historia de El Roure

Un homenaje a mis raíces y un refugio auténtico en el corazón del Pirineo

Soy Rosa, y la historia de El Roure, hoy una casa rural en Molló pensada para el descanso y el bienestar, empieza mucho antes de que yo naciera. En 1984, mi padre tomó una de las decisiones más valientes de su vida: vendió todo el ganado de nuestra familia para comprar una antigua casa de piedra en este pequeño y aislado pueblo del Pirineo de Girona. Para él, aquella casa era un sueño, un reto y una conexión profunda con la naturaleza.

 

En 1985 nací yo, y El Roure se convirtió en mi primer hogar y en el lugar donde se formaron mis recuerdos más importantes. Aunque por motivos laborales tuvimos que mudarnos al Empordà, a Vila-sacra, siempre que podíamos volvíamos al Pirineo. Cada fin de semana que pasábamos allí alimentaba la ilusión de algún día restaurar la casa y devolverle la vida, aunque entonces solo era un deseo lejano. Mi padre, un humilde trabajador del campo, nunca dispuso de los recursos para hacerlo realidad.

 

En 2014 mis padres se divorciaron y, tiempo después, mi padre regresó a El Roure. La casa seguía igual: sin aislamiento, sin agua potable y con poca luz. Aun así, él la habitaba como podía, aferrado a su refugio.

 

Pero en 2019, el cáncer volvió. Aunque luchamos juntos, la pandemia colapsó los hospitales y no pudo recibir la atención necesaria. Fueron los días más duros de mi vida. Cuando se marchó, dejó un enorme vacío… y un legado que cambiaría para siempre mi futuro.

 

Al leer su testamento con mis hermanas y descubrir que me había dejado El Roure, entendí que había llegado el momento de dar vida a aquello que él no pudo: convertir nuestra casa familiar en un lugar de bienestar, naturaleza y desconexión para otros.

 

Me hipotecé para llevar a cabo una reforma integral. Durante un año entero, mi marido y yo viajamos cada día desde Madremanya para trabajar en la obra. Con esfuerzo, dedicación y muchísimo cariño, rehabilitamos cada rincón para mantener su esencia y adaptarla al confort actual.

 

Hoy, El Roure renace como una casa rural en el Pirineo pensada para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y experiencias auténticas.

 

Un alojamiento ideal para escapadas de fin de semana, turismo rural en Girona, retiros de bienestar, vacaciones en familia o estancias donde desconectar del ruido y reconectar con uno mismo.

 

He vivido siempre en casas aisladas en plena naturaleza, y eso es lo que quiero ofrecerte: un refugio único donde el silencio, el paisaje y la calma sean los protagonistas.

 

El Roure no es solo un alojamiento rural. Es mi historia, el legado de mi padre y un espacio creado para que vivas momentos inolvidables en pleno Pirineo.